poemas cortos que hablan sobre la vida

La vida es un misterio absoluto. Sabemos que estamos vivos, pero sin embargo, no dejamos de hacernos preguntas sobre la propia vida constantemente.

Los poetas han expresado su visión de la vida y sus inquietudes vitales en sus versos desde casi siempre.

Aquí tienes nuestra selección de poemas sobre la vida para que, al igual que los poetas, puedas dedicar unos minutos a pensar en ello.

5 Poemas Cortos Para Reflexionar Sobre La Vida


¿Quién muere?, de Pablo Neruda

Si leemos este poema de manera superficial si nos dejamos llevar sólo por el título, podríamos concluir (de manera errónea) que estamos ante un poema que habla sobre la muerte.

Nada más lejos de la realidad.

En este poema, el maestro Neruda nos empuja a ver lo necesario que es el disfrute en la vida. A sentir la necesidad de alejarnos de las cosas más materiales y a buscar la felicidad en las pequeñas cosas.

No vivimos por el simple hecho de estar vivos, sólo estamos realmente vivos cuándo saboreamos y disfrutamos de la vida.

Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca.
No arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente
quien hace de la televisión su gurú.

Muere lentamente
quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las «íes» a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente
quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.

Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.

Muere lentamente,
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce o
no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos
una espléndida felicidad.


No te rindas, de Mario Benedetti

El poeta uruguayo nos dejó para los posteridad este poema, que es un alegato total y absoluto a favor de la motivación y a la determinación.

Para maravillarse con sus palabras una y otra vez. No te rindas, hay mucho por lo que luchar.

No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,

No te rindas por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada día es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero. 


Lanzar los dados, de Charles Bukowski

La figura de Bukowski levanta admiradores y detractores al mismo tiempo.

Un poeta absolutamente directo y visceral, que escribió mucho sobre su propia vida, llena de altibajos y adicciones. Una vida que estuvo muchas veces al límite.

Este poema resume su filosofía vital. Sólo estamos en este mundo una vez, a sí que, no dudes:

Si de verdad quieres algo, tienes que ir a por ello, siendo tu mismo, cueste lo que cueste, hasta las últimas consecuencias.

Si vas a intentarlo,
ve hasta el final.

De lo contrario no empieces siquiera.
Tal vez suponga perder novias,
esposas, familia, trabajos
y quizás hasta la cabeza.

Tal vez suponga no comer durante
tres o cuatro días,
tal vez suponga helarte
en el banco de un parque.

Tal vez suponga la cárcel, la humillación,
el desdén y el aislamiento.
Tu aislamiento.

Todo lo demás sólo sirve para poner
a prueba tu resistencia,
tus auténticas ganas de hacerlo.
Y lo harás.

A pesar del rechazo y
de las ínfimas probabilidades,
y será mejor que cualquier cosa
que pudieras imaginar.

Si vas a intentarlo,
ve hasta el final.

No existe una sensación igual.
Estarás sólo con los dioses
y las noches arderán en llamas.

Hazlo, hazlo, hazlo.
Hazlo.
Hasta el final.

Y llevarás las riendas de la vida
hasta la risa perfecta,
es por lo único que vale
la pena luchar.


La calle, de Octavio Paz

Este poema no es fácil de disfrutar en una primera lectura, pero esa es una de las cosas que hace tan fascinante la poesía del mexicano.

El autor condensa, en lo que es casi un soneto (le falta un verso para serlo), su visión angustiosa de la vida.

La representa como un laberinto oscuro en el que unos siguen a los otros, sin reconocerse, cometiendo los mismos errores.

Una visión de la vida en soledad, que se recorre con «pies ciegos».
Realidad y sueño se mezclan en este fascinante poema sobre al vida.

Es una calle larga y silenciosa.
Ando en tinieblas y tropiezo y caigo
y me levanto y piso con pies ciegos
las piedras mudas y las hojas secas
y alguien detrás de mí también las pisa:
si me detengo, se detiene;
si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie.
Todo está oscuro y sin salida,
y doy vueltas y vueltas en esquinas
que dan siempre a la calle
donde nadie me espera ni me sigue,
donde yo sigo a un hombre que tropieza
y se levanta y dice al verme: nadie.


El mundo de los demás, de Miguel Hernández

Uno de los poemas más maravillosos del poeta alicantino.

¿Cómo es la vida realmente?

La sentimos a través de nuestros propios sentidos, pero:

¿Se llegan a juntar nuestras visiones alguna vez? ¿Vemos realmente lo que los demás ven?

Un poema imprescindible para reflexionar sobre la subjetividad de la vida a través de estas bellas palabras.

El mundo es como aparece
ante mis cinco sentidos,
y ante los tuyos que son
las orillas de los míos.

El mundo de los demás
no es el nuestro: no es el mismo.

Lecho del agua que soy,
tú, los dos, somos el río
donde cuanto más profundo
se ve más despacio y límpido.

Imágenes de la vida:
cada vez las recibimos,
nos reciben entregados
más unidamente a un ritmo.

Pero las cosas se forman
con nuestros propios delirios.

El aire tiene el tamaño
del corazón que respiro
y el sol es como la luz
con que yo le desafío.

Ciegos para los demás,
oscuros, siempre remisos,
miramos siempre hacia adentro,
vemos desde lo más íntimo.

Trabajo y amor me cuesta
conmigo así, ver contigo:
aparecer, como el agua
con la arena, siempre unidos.

Nadie me verá del todo
ni es nadie como lo miro.
Somos algo más que vemos,
algo menos que inquirimos.

Algún suceso de todos
pasa desapercibido.
Nadie nos ha visto. A nadie
ciegos de ver, hemos visto.


Hasta aquí nuestra selección de poemas sobre la vida. ¿Te han gustado?

Puedes compartir tus reflexiones sobre los poemas o sugerir alguno para incluir en nuestra lista en los comentarios.

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