5 Poemas Para Dedicar a una Madre

poemas para una madre

No hay nada más grande que una madre, que nos ha dado la vida y nos va acompañando en nuestros primeros pasos por la vida con su experiencia, su sabiduría y su ternura.

Para los poetas también ha sido una fuente de inspiración y se han dedicado muchos versos a las madres. Si quieres dedicar un poema bonito a tu madre por el día de la madre ( aunque cualquier día es bueno para hacerlo, dicho sea) aquí tienes selección con los mejores poemas para madres que ha dado la literatura.

5 Poemas Para Dedicar a Una Madre


A mi madre, de Edgar Allan Poe

Poe fue uno de los escritores de terror más influyentes de la historia de la literatura. Sin embargo, no obtuvo ese reconocimiento en vida.

Además de dejarnos grandes cuentos de terror, Poe practicó la poesía. En este poema reflexiona sobre lo que significa el amor de una madre que ya no está.

Porque siento que en los cielos
los ángeles susurrándose entre sí
no encuentran entre sus ardientes palabras de amor
ninguna tan devota como la de “madre

”largo tiempo con ese querido nombre te he llamado
a ti que eres más que una madre para mí
porque llenas el corazón de mi corazón, donde la muerte te colocó
cuando dejó libre el espíritu de mi amada Virginia.

Mi madre, mi propia madre, muerta temprano
fue solo mi madre; pero tú eres la madre
de la mujer que tanto amé

y así eres más querida que la madre que conocí
por esa eternidad con que a mi esposa
la idolatró mi alma más que a su propia alma.


Caricia, de Gabriela Mistral

Gabriela Mistral es una de las escritoras más importantes que ha dado Chile llegando a ser galardonada con el premio Nobel de la Literatura en el año 1945. Escribió muchos poemas dedicados a la familia. Al leer este en concreto, me invade una sensación de ternura y de tristeza al mismo tiempo.

Madre, madre, tú me besas,
pero yo te beso más,
y el enjambre de mis besos
no te deja ni mirar…

Si la abeja se entra al lirio,
no se siente su aletear.
Cuando escondes a tu hijito
ni se le oye respirar…

Yo te miro, yo te miro
sin cansarme de mirar,
y qué lindo niño veo
a tus ojos asomar…

El estanque copia todo
lo que tú mirando estás;
pero tú en las niñas tienes
a tu hijo y nada más.

Los ojitos que me diste
me los tengo de gastar
en seguirte por los valles,
por el cielo y por el mar…


Madre mía, de Rafael Escobar Roa

Más reciente es este poema del poeta valenciano Rafael Escobar Roa. Aunque sin ser un poeta reconocido, estos versos que escribió sobre el amor de una madre se han hecho realmente conocidos.

Cuando los ojos a la vida abría,
al comenzar mi terrenal carrera,
la hermosa luz que vi por vez primera
fue la luz de tus ojos, ¡madre mía!

Y hoy que, siguiendo mi escarpada vía,
espesas sombras hallo por doquiera,
la luz de tu mirada placentera
ilumina mi senda todavía.

Mírame, ¡oh madre!, en la postrera hora
cuando a las sombras de mi noche oscura
avance ya con vacilante paso.

Quiero que el sol que iluminó mi aurora
sea le mismo sol que con su lumbre pura
desvanezca las brumas de mi ocaso.


 

A mi madre, de Rosalía de Castro

Rosalía de Castro es la poetisa romántica por excelencia en idioma español. Presenta otra visión de la madre. En este caso es la madre ausente, que ya no está y que se extraña y se llora.

Yo tuve una dulce madre,
concediéramela el cielo,
más tierna que la ternura,
más ángel que mi ángel bueno.

En su regazo amoroso,
soñaba… ¡sueño quimérico!
dejar esta ingrata vida
al blando son de sus rezos.

Mas la dulce madre mía,
sintió el corazón enfermo,
que de ternura y dolores,
¡ay!, derritióse en su pecho.

Pronto las tristes campanas
dieron al viento sus ecos;
murióse la madre mía;
sentí rasgarse mi seno.

La virgen de las Mercedes,
estaba junto a mi lecho…
Tengo otra madre en lo alto…
¡por eso yo no me he muerto!


Madre, llévame a la cama, de Miguel de Unamuno

El literato vasco también dedicó versos a las madres. En este poema escribe con nostalgia sobre el recuerdo de como su madre le llevaba a la cama cuando era un niño. Nostalgia, ternura e inocencia, todo junto en un poema.

Madre, llévame a la cama,
que no me tengo de pie.

Ven hijo, Dios te bendiga
y no te dejes caer.

No te vayas de mi lado,
cántame el cantar aquél.

Me lo cantaba mi madre;
de mocita lo olvidé,
cuando te apreté a mis pechos
contigo lo recordé.

¿Qué dice el cantar, mi madre,
qué dice el cantar aquél?

No dice, hijo mío, reza
reza palabras de miel;
reza palabras de ensueño
que nada dicen sin él.

¿Estás aquí, madre mía?
Porque no te logro ver…

Estoy aquí, con tu sueño;
duerme, hijo mío, con fe.


Hasta aquí nuestra selección de poemas sobre la vida. ¿Te han gustado?

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